Mr. Beer

Liebe ein Bier (el amor de una cerveza)

¿A cuantos de ustedes se les pasó por la cabeza viajar por placer y conocer el amor? A la gran mayoría. Sí, a muchos de nosotros, pero no es el caso de Patricia, una dama oriunda de la ciudad de Muñiz, provincia de Buenos Aires, que en el año 2004 emprendió un viaje a las Cataratas del Iguazú, buscando relax o simplemente tachar de su mapa la provincia argentina que faltaba conocer. Inmenso calor como en pocos lados, se refugió en un bar buscando apagar esos mas de 45 grados…

Ya se podía sentir el acercamiento de esa persona ajena y atrevida que en pocos pasos mostró sus credenciales como un gallo de pelea. Thomas, caucásico europeo alemán me increpa y quiere sentarse de atropellada. Patri con miedo lo mira al mozo y en una respuesta cómplice con ese actor de suspenso le dice, “hágase cargo señora”… Luego de invitarlo a que se retire de mi mesa, el muy optimista me tira un “hoy es mi cumpleaños y quiero invitarte a celebrarlo”, obviamente yo ni le creí. Pero este señor mostró su pasaporte y coincidió su deseo, con los números impresos en su documento.

Luego de aceptar su invitación a “mi” mesa, nos pusimos a charlar, yo con mi ingles tarzanezco, él en su perfecto ingles. Pasaron copas y amablemente lo invite a que tomara un taxi hasta su hotel. Al día siguiente cruzamos nuestras sombras en una calle perdida por ahí. Desde esa esquina nunca mas deje de caminar a su lado. Nos intercambiamos contactos, cada uno a su país, hasta vernos en la famosa avenida Corrientes para compartir un recorrido cervecero por toda la ciudad.

Al poco tiempo se ponen de novios y ella lo visita en su pueblo natal, Friedrichshafen, al sur de Alemania. Pasan los meses y en pocas noches se casan en esa maravillosa ciudad.

La primera impresión que tuve, fue ver la cantidad de cerveza que se tomaba en el pueblo, y le dije a Thomas “esta es una sociedad alcohólica” (las estadísticas reflejan una cantidad de entre 4 a 5 litros de cerveza por día, si, por día!! y por persona!!), por supuesto quedan civiles abstemios, jajaja.

En Bavaria, vecina de Friedrichshafen, el consumo de cerveza es considerado Ley de Nutrición,como alimento nutricional.

No poseen nuestra costumbre de la “picada en casa con heladas cervezas”, más sabiendo que estos bebedores prefieren tomarla en temperaturas de ambiente, hasta casi caliente puajjjj! (buena para curar la gripe dicen). Muchos conservan las botellas en balcones, o despensas en sótanos. Pero jamás, heladas como en Sudamérica…

La tradición es juntarse con la “barriga llena” en los bares habitué del pueblo. Hasta tienen reservado sus rincones, y hasta hace muy poco tiempo, una tradición muy conservadora, solo dejaba entrar a hombres a esos recintos y por supuesto tomar exclusivamente cerveza.

Otra de las raras costumbres es el “aperitivo matinal”, desde las 10 de la mañana comienzan a beber una típica cerveza, la Effebaisen (cerveza con mucho gusto a cebada, turbia, rústica, mas dulzona que la tradicional, sirviéndose en un baso de 500 cc). Salud matinal!

Con el comienzo del otoño, en coincidencia con la cuaresma, es tradición tomar una cerveza negra, bock, que se sirve en un jarro de cerámica gris,  y en ceremonia con la apertura de la estación, se recomienda disfrutarla en el desayuno con una salchicha blanca hervida, acompañada de pretzels, untada en mostaza dulce. (sobre gustos nada está escrito…)

Un grupo de latinos se mezclan en Friedrichshafen, muchos de ellos parejas de alemanes, se reúnen para celebrar las fiestas conmemorativas de sus países de origen.

Como fuente de trabajo, la cerveza ofrece muchas opciones de trabajo, no es el mayor empleador, pero los habitantes viven en órbita a ella, produciéndola y vendiendo merchandising.

Hay mucho alcoholismo, hay mucho tratamiento. Es difícil separar el contexto cultural de los que significa para los alemanes la cerveza, en la sociedad lo que está sumergido en el contexto cultural, se confunde. Lo que se refiere a las reglas de tránsito, el permitido es 0,5 g/l en sangre y por más que no tengan un “tolerancia cero”, los alemanes son muy estrictos. Si te encuentran conduciendo con más de lo permitido, te retiran la licencia y obligan a realizar el “curso de idiotas” (así lo llaman), educación vial y exclusión para el manejo durante 10 años. Y se cumple!. En lo laboral muchas personas alcohólicas son vistos desde una mirada mas social. Los invitan a realizar tratamientos intensivos en Alcohólicos Anónimos. Incluir, no excluir.

Hay mucho alcoholismo, hay mucho tratamiento. Es difícil separar el contexto cultural de los que significa para los alemanes la cerveza, en la sociedad lo que está sumergido en el contexto cultural, se confunde.

Luego de la segunda guerra mundial, en el año 1949, la ciudad quedó en ruinas por los bombardeos, y para darle una alegría a los niños, decidieron inventar la fiesta “Seehasenfest“. Celebrándose todos los años, a mediados de Julio. Cinco dias a puro color y calor. Carpas cerveceras, shows en vivo y las maravillosas fanfarrias desfilando a lo largo de las grandes avenidas de la ciudad.

Nuestra tercer corresponsal a muchos kilómetros de nuestro país. Nuestra tercer amiga que nos contó como es vivir en una cultura cervecera, lejos de casa. Nuestra tercer cervecera, de tantas que en Soy Cervecero queremos conocer, y que la conozcan!

Fue un mágico viaje a una tierra clavada en el corazón de Europa. Espero que hayan disfrutado tanto como yo, y los espero en el próximo viaje de Birreros por el Mundo!

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